DE PENSAMIENTOS Y SUEÑOS
Lo que pienso, lo que sueño, lo que quiero, lo que añoro ... en definitiva: YO
jueves, 3 de mayo de 2012
Aunque sólo uno fuera ...
Aquel verano fue el verano de "La flaca", de Jarabe de Palo. Un verano en el que cambiaron muchas cosas. Un verano en el que dejé cosas atrás y empecé a ver mi futuro. Aquel verano, el verano de "La flaca", fue el verano que lo conocí.
Antes los veranos eran puntos de inflexión. Pasabas todo el año pensando en el verano. En el viaje a casa de tus tíos, en la llegada de amigos que venían de veraneo, en las salidas nocturnas. Todo el año, todas las emociones del año, podían concentrarse perfectamente en esos meses de verano. El año entero podía arreglarse o estropearse sólo en un verano.¿Que no? quien no recuerda los veranos de su juventud y no puede hacer otra cosa que sonreir o suspirar ... o las dos cosas a la vez.
Ahora los veranos son sólo vacaciones. Impases. Paréntesis. Pero ya no concentramos nuestro mayor puñado de sentimientos del año en él. Simplemente los descansamos ... supongo que es la madurez, ya nada lo vivimos con esa emoción.
Aquel verano fue de los últimos en los que pasábamos todas las noches en vela, sólo por que era verano y nosotros no teníamos nada más importante ni mejor que hacer que disfrutar de aquellas noches.
Al escuchar "La flaca", inevitablemente vuelvo a aquel verano del 96 y lo veo a él. Es como si el tiempo se hubiera parado. Lo recuerdo todo a cámara lenta. Como si estuviera pasando ahora mismo.Sonaban los primeros acordes y allí apareció, salido de la nada. Me enamoré de su sonrisa con solo verla. Mi hermana nos presentó, se conocían no sé de qué, tampoco le hice demasiado caso. Me tenía hipnotizada. "La flaca" seguía sonando, ahora lo pienso y no creo que la canción sea tan larga, pero creo que aquella noche fue lo único que escuché.
Comenzamos a hablar y todo a nuestro alrededor dejó de existir. Solos él, yo y de fondo "La flaca".
Pasamos juntos sólo una noche, en realidad sólo unas horas. Al día siguente se marchaba, cosas también del verano, seguramente para no volver a vernos.
Seguimos hablando un tiempo. Por aquel entonces yo tenía 21 años y él 28. Nunca pensé que me viera como algo más que una cría que le caía bien. Volvimos a vernos al cabo de unos años y seguí sin decirle nada. Han pasado los años y hemos continuado siendo amigos.
Hoy 15 años después, he escuchado "La flaca" y he sentido la necesidad de llamarlo. Ha sido como un impulso. Y se lo he dicho: "ha sonado "La flaca" y me he acordado de ti" y su respuesta ha sido "tú para mi siempre serás la flaca". Me ha sorprendido que se acordara de aquello ... pero sí, lo recordaba.
También me ha dicho que durante todos estos años, cada vez que escuchaba "La flaca" pensaba en aquella chica de la que se enamoró un verano y a la que siempre quiso dar un beso. Aunque sólo uno fuera ...
viernes, 2 de marzo de 2012
No te pude retener
Así, sin quererlo yo, el otro día sonó esta canción y me vi, sola por la calle, con un nudo en la garganta y una lágrima a punto de salir, lágrima que salió al final.
Parece mentira, cómo damos por cerradas las historias y un día sin venir a cuento encuentran esa rendija por la que escapar de su encierro. Rendijas como esta canción.
Inevitablemente me acordé de ti y no pude dejar de sonreir a pesar del nudo y de la lágrima. Nos quedaron justo esas cosas, y otras más, pero sí que nos quedaron esas ... Ese viaje a ninguna parte que planeamos, contando nubes, aquella tarde de verano. Ese tatuaje, que tampoco nos hicimos... Y al final, faltó que me pidieras que me quedase.
Al final siempre faltan muchas cosas por hacer, aunque siempre nos quedarán las que sí que hicimos.
Quizá tampoco era necesario que me pidieras que me quedara, quizá nuestra historia debió quedar así, inacabada, con cosas pendientes, para que un día, lejano en el tiempo, sonara esta canción y al escucharla sonriera y recordara todo lo bueno que hicimos.
Gracias por haber compartido aquellos instantes conmigo. Los que no compartimos pero quedaron pendientes, en el fondo, también los vivimos mientras los soñábamos.
Gracias P.
domingo, 27 de noviembre de 2011
En manos del frío
En lo oscuro de mi casa, en cada rincón
Quiero desarmarme, me doblo la dosis de alcohol
Ya no te espero
Soluciones de emergencia, cielos entreabiertos
Promesas prohibidas a punto de ser más alla que buenos momentos
¿En manos de quién se quedó mi sueño de loco de atar?
No esperes que dé marcha atrás, no,
No esperes que vuelva a por ti
El miedo irá en tu dirección
En manos del frío
Estallido por sorpresa cocinado a fuego lento
Páginas pasadas a fuerza de hacer despertar tormentas de acero
¿Quién ha dicho que quisiera verme por el suelo?
Que baje la voz, no he hecho más que empezar
Aún estoy entero
¿En manos de quién se quedó mi sueño de loco de atar?
No esperes que dé marcha atrás, no,
No esperes que vuelva a por ti
El miedo irá en tu dirección
En manos del frío
¿En manos de quién se quedó mi sueño de loco de atar?
No esperes que dé marcha atrás, no,
No esperes que vuelva a por ti
No esperes que vuelva a por ti
¿En manos de quién se quedó?
En manos del frío
jueves, 24 de noviembre de 2011
No a tu lado. No a mi lado
Ahora necesito mi espacio, mi tiempo, estabilizarme después del terremoto.
Pedir ayuda si la necesito, pero no a ti.
No saber de ti, no preocuparme, que no te preocupes.
Quererme y que te quieras, pero no a tu lado, pero no a mi lado.
Respirar, como dice la canción, el aire en que no estás y no ahogarme.
No pensar, no saberte, no sentirte. Desaparecerte.
Lo siento, pero no soy capaz de sujetarte cuando he perdido la estabilidad. No soy capaz de ver las cosas claras con un muro delante. Ya no puedo escucharte y ser imparcial. Yo ya he tomado parte y no sería justo.
Volveré cuando deje de tambalearme y me estabilice. Volverás quizá cuando todo haya caído y esté el solar por construir.
De momento voy a preocuparme sólo de que no se derrumbe mi casa.
Pedir ayuda si la necesito, pero no a ti.
No saber de ti, no preocuparme, que no te preocupes.
Quererme y que te quieras, pero no a tu lado, pero no a mi lado.
Respirar, como dice la canción, el aire en que no estás y no ahogarme.
No pensar, no saberte, no sentirte. Desaparecerte.
Lo siento, pero no soy capaz de sujetarte cuando he perdido la estabilidad. No soy capaz de ver las cosas claras con un muro delante. Ya no puedo escucharte y ser imparcial. Yo ya he tomado parte y no sería justo.
Volveré cuando deje de tambalearme y me estabilice. Volverás quizá cuando todo haya caído y esté el solar por construir.
De momento voy a preocuparme sólo de que no se derrumbe mi casa.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Fórmula
Y existe un proceso que hay que pasar. Porque hay que caer al abismo. Porque hay que sobrevivir en el vertedero del desamor. Y al final nuestro corazón cambia y volvemos a volar.
Pero todo sigue un proceso y hay que pasar por todas las fases, sin saltarse ninguna, porque si no no funciona.
martes, 22 de noviembre de 2011
Señales
Es cierto, hay miles de señales. No todos los días, pero si las buscamos nos mandáis alguna de vez en cuando, cuando más las necesitamos, cuando nos hacen sonreir. Porque nunca mandáis señales tristes, siempre son alegres y nos sacáis la sonrisa y una sensación de ánimo nos invade.
Gracias Antonio por escribir esta canción y por buscarme en el público para mantener conmigo la mirada un instante siempre que la cantas, porque con esa mirada los dos encontramos a las mismas personas en ese instante.
Gracias a vosotros que os fuisteis, por mandarnos esas señales que nos hacen sentiros vivos de vez en cuando.
Gracias Antonio por escribir esta canción y por buscarme en el público para mantener conmigo la mirada un instante siempre que la cantas, porque con esa mirada los dos encontramos a las mismas personas en ese instante.
Gracias a vosotros que os fuisteis, por mandarnos esas señales que nos hacen sentiros vivos de vez en cuando.
jueves, 29 de septiembre de 2011
El museo de las relaciones rotas
Hoy he descubierto que esto existe, "el museo de las relaciones rotas". Como dirían muchos, ya no saben qué inventar, pero lo cierto es que a mi me parece interesante.
¿Qué ocurre con todas esas cosas que guardamos vinculadas a una relación cuando ésta se acaba? Porque hay ciertos objetos que sí que tienen un valor económico, y de esas, por lo general, no nos desprendemos. Pero, ¿y todas esas chorradas que tuvieron un significado pero cuando la relación se termina dejan de tenerlo y carecen de valor económico? En la mayoría de los casos, sobre todo si somos la parte que abandona, acaban en la basura. ¿Por qué no dejar que esos objetos no valiosos vayan a un museo?
Me hace gracia la idea. Miles de entradas de cine, de facturas de restaurants, entradas a conciertos, notas en servilletas y otros muchos objetos inimaginables (yo una vez guardé una tapa de un yogurt). Venga, reconozcámoslo, todos hemos guardado y seguimos guardando estas chorradas ... objetos que, una vez terminada la relación y olvidados los sentimientos que nos llevaron a acumularlos, se nos hacen incluso incómodos de ver (ya no digo de almacenar, que eso es otro cantar).
Cómo cambiamos cuando nuestros sentimientos cambian ... ese trozo de papel ante el que sonreíamos se convierte en un trozo de papel que nos hace pensar "tú eres tonta? qué leches haces guardando estas gilipolleces?" pero, seguimos guardándolos con cada nueva historia que nos emociona ... va, venga, nadie puede negarlo.
En un museo, no tendrían ese valor sentimental que quien los acumuló le dio al principio. Como obras de arte, cada observador interpretaría lo que pudo llevar a su antiguo dueño a almacenarlo o se identificaría con él porque en algún momento también guardó ese mismo objeto. Habría interpretaciones de todo tipo. Sería divertido incluso que se pudieran hacer congeturas sobre el significado de tal o cual objeto ... Lo cierto es que me gustaría verlo ...
Este tipo de museos que hablan de personas, de historias, son los que me gustan. Hace un tiempo, un gran amigo me habló de una exposición que vió en un museo de Nueva York en el que el visitante realizaba una descripción de su primer amor y el artista realizaba un retrato robot ... En realidad, si lo pensamos, todos estos objetos de relaciones rotas son eso mismo, retratos robots de momentos felices, aunque, por supuesto, un momento nunca dura una eternidad ... y para eso estaría el museo, para hacerlos eternos. Todas las ciudades deberían tener uno.
¿Qué ocurre con todas esas cosas que guardamos vinculadas a una relación cuando ésta se acaba? Porque hay ciertos objetos que sí que tienen un valor económico, y de esas, por lo general, no nos desprendemos. Pero, ¿y todas esas chorradas que tuvieron un significado pero cuando la relación se termina dejan de tenerlo y carecen de valor económico? En la mayoría de los casos, sobre todo si somos la parte que abandona, acaban en la basura. ¿Por qué no dejar que esos objetos no valiosos vayan a un museo?
Me hace gracia la idea. Miles de entradas de cine, de facturas de restaurants, entradas a conciertos, notas en servilletas y otros muchos objetos inimaginables (yo una vez guardé una tapa de un yogurt). Venga, reconozcámoslo, todos hemos guardado y seguimos guardando estas chorradas ... objetos que, una vez terminada la relación y olvidados los sentimientos que nos llevaron a acumularlos, se nos hacen incluso incómodos de ver (ya no digo de almacenar, que eso es otro cantar).
Cómo cambiamos cuando nuestros sentimientos cambian ... ese trozo de papel ante el que sonreíamos se convierte en un trozo de papel que nos hace pensar "tú eres tonta? qué leches haces guardando estas gilipolleces?" pero, seguimos guardándolos con cada nueva historia que nos emociona ... va, venga, nadie puede negarlo.
En un museo, no tendrían ese valor sentimental que quien los acumuló le dio al principio. Como obras de arte, cada observador interpretaría lo que pudo llevar a su antiguo dueño a almacenarlo o se identificaría con él porque en algún momento también guardó ese mismo objeto. Habría interpretaciones de todo tipo. Sería divertido incluso que se pudieran hacer congeturas sobre el significado de tal o cual objeto ... Lo cierto es que me gustaría verlo ...
Este tipo de museos que hablan de personas, de historias, son los que me gustan. Hace un tiempo, un gran amigo me habló de una exposición que vió en un museo de Nueva York en el que el visitante realizaba una descripción de su primer amor y el artista realizaba un retrato robot ... En realidad, si lo pensamos, todos estos objetos de relaciones rotas son eso mismo, retratos robots de momentos felices, aunque, por supuesto, un momento nunca dura una eternidad ... y para eso estaría el museo, para hacerlos eternos. Todas las ciudades deberían tener uno.
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